viernes, 11 de marzo de 2016

Video#3 de intenciones de oración: El Papa pide en marzo por las familias en dificultad



ROMA, 10 Mar. 16 / 11:30 am (ACI).- En el tercer video de la serie en la que el Papa Francisco explica sus intenciones de oración para cada mes, el Santo Padre alienta en marzo a cuidar de la familia.
La Red Mundial de Oración del Papa ha sido la encargada de producir este video en el que el Pontífice afirma que “la familia es uno de los bienes más preciosos de la humanidad, ¿pero acaso no es el más vulnerable?”
El Santo Padre señala luego que “cuando la familia no es protegida y empiezan las dificultades de tipo económico, de salud, de cualquier tipo, los chicos crecen en cierta atmósfera de tristeza”.
“Quiero compartir con vos, con Jesús, mi intención del mes: ‘para que las familias en dificultad reciban el apoyo necesario y los niños puedan crecer en ambientes sanos y serenos'”, concluye el Pontífice.

Cortesía de https://www.aciprensa.com

domingo, 28 de febrero de 2016

Diez derechos del corazón


27/02/2016

Actualmente se constata una fecunda discusión filosófica sobre la necesidad de rescatar la razón cordial, como limitación a la excesiva racionalización de la sociedad y como enriquecimiento de la razón instrumental-analítica, que dejada a su libre curso, puede perjudicar la correcta relación con la naturaleza, que es de pertenencia y de respeto a sus ciclos y ritmos. Enumeremos algunos derechos de la dimensión del corazón.
1. Protege el corazón que es el centro biológico del cuerpo humano. Con sus pulsaciones riega con sangre todo el organismo haciendo que viva. No lo sobrecargues con demasiados alimentos grasos y bebidas alcohólicas.
2. Cuida el corazón. Es nuestro centro psíquico. De él salen, como advirtió Jesús, todas las cosas buenas y malas. Compórtate de tal manera que tu corazón no necesite sobresaltarse ante riesgos y peligros. Mantenlo apaciguado con una vida serena y saludable.
3. Vela tu corazón. El representa nuestra dimensión profunda. En él se manifiesta la conciencia que siempre nos acompaña, nos aconseja, nos advierte y también nos castiga. En el corazón brilla la chispa sagrada que produce en nosotros entusiasmo. Ese entusiasmo filológicamente significa tener un “Dios interior” que nos calienta e ilumina. El sentimiento profundo del corazón nos convence de que el absurdo nunca va a prevalecer sobre el sentido.
4. Cultiva la sensibilidad, propia del corazón. No permitas que sea dominada por la razón funcional. Armonízala con ella. Por la sensibilidad sentimos el corazón del otro. A través de ella intuimos que también las montañas, los bosques y las selvas, los animales, el cielo estrellado y el mismo Dios tienen un corazón pulsante. Finalmente nos damos cuenta de que hay un solo inmenso corazón que late en todo el universo.
5. Ama tu corazón. Es la sede del amor. El amor que produce la alegría del encuentro entre las personas que se quieren y que permite la fusión de cuerpos y mentes en una sola y misteriosa realidad. El amor que produce los milagros de la vida por la unión amorosa de los sexos y la entrega desinteresada, el cuidado de los más desvalidos, las relaciones sociales inclusivas, las artes, la música y el éxtasis místico que hace a la persona amada fundirse en el Amado.
6. Ten un corazón compasivo que sabe salir de sí y ponerse en el lugar del otro para sufrir con él, cargar juntos con la cruz de la vida y también juntos celebrar la alegría.
7. Abre el corazón a la caricia esencial. Es suave como una pluma que viene del infinito y, con el toque, nos hace percibir que somos hermanos y hermanas y que pertenecemos a la misma familia humana que habita en la misma Casa Común.
8. Dispón el corazón para el cuidado, que hace al otro importante para ti. Él sana las heridas pasadas e impide las futuras. Quien ama, cuida y quien cuida, ama.
9. Amolda el corazón a la ternura. Si quieres perpetuar el amor rodéalo de ternura y de gentileza.
10. Purifique día a día el corazón para que las sombras, el resentimiento y el espíritu de venganza, que también anidan en el corazón, nunca se sobrepongan al bien querer, a la finura y al amor. Entonces, tu corazón latirá al ritmo del universo y encontrará reposo en el corazón del Misterio, la Fuente originaria de donde procede todo, que nosotros llamamos sencillamente Dios.
Estas cinco recomendaciones que refuerzan el amor están llenas de sentido.
1. Pon corazón en todo lo que pienses y en todo lo que hagas. Hablar sin corazón suena frío e institucional. Las palabras dichas con corazón llegan a la profundidad de las personas. Se establece entonces una sintonía fina con los interlocutores u oyentes que facilita la comprensión y la adhesión.
2. En el razonamiento articulado procura poner emoción. No la fuerces porque ella debe revelar espontáneamente la profunda convicción de lo que crees y dices. Sólo así llega al corazón del otro y se hace convincente.
3. La inteligencia intelectual fría, que pretende comprender y resolver todo, genera una percepción racionalista y reduccionista de la realidad. Pero también el exceso de razón cordial y sensible puede decaer en el sentimentalismo almibarado y en proclamas populistas que alejan a las personas. Hay que buscar siempre la justa medida entre mente y corazón pero articulando los dos polos a partir del corazón.
4. Cuando tengas que hablar a un auditorio o a un grupo, procura entrar en sintonía con la atmósfera que hay allí. Al hablar, no hables solo desde la cabeza, da primacía al corazón. Él siente, vibra y hace vibrar. Las razones de la inteligencia intelectual solo son eficaces cuando vienen amalgamadas con la sensibilidad del corazón.
5. Creer no es pensar en Dios. Creer es sentir a Dios desde el corazón. Entonces nos damos cuenta de que estamos siempre en la palma de su mano y que una Energía amorosa y poderosa nos ilumina y calienta, y preside los caminos de la vida, de la Tierra y de todo el universo.
* Leonardo Boff escribió el libro Los Derechos del Corazón; el rescate de la razón cordial, Paulus  2016 y Trotta 2016.

"LA HIGUERA ESTÉRIL"


Comentario III domingo  del Tiempo de cuaresma, ciclo "C" 

Dios se da a conocer como el "Dios Creador": YO SOY. Él lo ha creado todo para que "fructifique", Él es también el "Dios de la Liberación"; sensible a las necesidades de su Pueblo; es misericordioso y compasivo pero es un "Dios exigente". Él es el DIOS DE LA VIDA y lo que no produce "vida" (fruto), no tiene razón de existir.

 La "higuera" no tiene razón de existir sino no da frutos; por eso el Señor de la parábola pide que se elimine (Evangelio de hoy). La higuera es el "Pueblo de Dios"; somos nosotros. Es por eso que se nos reclama y se nos advierte que si no damos "frutos", seremos destruidos. Dios no quiere "parásitos" ya que éstos nacen de la "corrupción". Todos, como Moisés, tenemos una misión que cumplir en ésta vida y debemos descubrirla, asumirla y dar frutos. Para eso hemos sido creados, para dar vida en abundancia.

La "Cuaresma" nos da la oportunidad de la "conversión"; arrepentirnos de nuestra vida "estéril", pasiva, acomodada y sin sentido. Tomemos conciencia de: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos?; ¿para dónde vamos? Y ¿para que vivimos? ¿Estamos dando frutos? Aprendamos de la historia del Pueblo de Israel que para ser "LIBRES" tuvieron que superar las "pruebas del desierto" (2da. Lectura) y aquellos que las vencieron fueron los que pudieron llegar a la "tierra prometida"; los demás perecieron en el desierto o se tuvieron que regresar a Egipto para ser de nuevo "esclavos". "El que persevera, triunfa"; "chivo que se devuelve, se desnuca"; así dice el refrán popular. Aprendamos de una vez la lección y cambiemos nuestra actitud de vida. Amén
Pbro. Pablo Urquiaga.

Imagen de Cerezo Barredo