martes, 24 de julio de 2018

La teología de la prosperidad conduce a un "Evangelio diferente"

ENSAYO DEL JESUITA SPADARO Y DEL EVANGÉLICO FIGUEROA EN LA CIVILTÁ CATTÓLICA

"El peligro transformar a Dios en un poder a nuestro servicio, a la Iglesia en un supermercado de la fe"



(Antonio Spadaro S.I. - Marcelo Figueroa, en la Civiltá cattolica).- «Teología de la prosperidad»: tal es el nombre más conocido y descriptivo de una corriente teológica neopentecostal evangélica. El núcleo de esta «teología» es la convicción de que Dios quiere que sus fieles tengan una vida próspera, es decir, que sean económicamente ricos, físicamente sanos e individualmente felices. Este tipo de cristianismo coloca el bienestar del creyente en el centro de la oración y transforma a su Creador en aquel que hace realidad sus pensamientos y deseos.
El peligro de esta forma de antropocentrismo religioso, que pone en el centro al hombre y su bienestar, es el de transformar a Dios en un poder a nuestro servicio, a la Iglesia en un supermercado de la fe, y la religión en un fenómeno utilitarista y eminentemente sensacionalista y pragmático.
Como veremos más adelante, esta imagen de prosperidad y bienestar hace referencia al denominado american dream, al «sueño estadounidense». No se identifica con él, sino con una interpretación reductiva suya. En sí, este «sueño» es la visión de una tierra y de una sociedad entendidas como un lugar de oportunidades abiertas. Históricamente fue la motivación que impulsó a lo largo de los siglos a muchos emigrantes económicos a dejar su propia tierra y a ir a los Estados Unidos para conseguir un lugar en el que su trabajo produjese resultados inalcanzables en su «viejo mundo».
La «teología de la prosperidad» parte de esta visión, pero la traduce mecánicamente en términos religiosos como si la opulencia y el bienestar fuesen el verdadero signo de la predilección divina a «conquistar» mágicamente con la fe. Esta «teología» fue difundida en todo el mundo durante décadas -gracias a gigantescas campañas mediáticas- por movimientos y ministros evangélicos, especialmente los neocarismáticos.
Cortesía de http://www.periodistadigital.com


La revista aprobada por el Vaticano calificó la “teología de la prosperidad” de seudoteología sujeta peligrosamente al sueño americano y a la política del presidente Donald Trump, en su segunda crítica severa a los evangélicos estadounidenses en mismo número de años.
Dos asesores del papa Francisco en materia de comunicaciones _un jesuita italiano y un pastor protestante argentino_ escribieron el artículo “Teología de la prosperidad. El peligro de un evangelio distinto” para la edición de la revista jesuita La Civilta Cattolica, publicada el miércoles.
En el artículo, los autores observan que la “teología de la prosperidad” y su creencia de que Dios quiere que sus seguidores sean ricos y sanos se ha extendido por el mundo, sobre todo en América Latina y Asia, gracias al uso eficaz de la televisión y los medios por parte de sus carismáticos promotores.
Pero destacan sus orígenes en Estados Unidos, su base ideológica en el Sueño Americano, y dicen que su visión de la fe es contraria a las verdaderas enseñanzas cristianas y al énfasis que pone el papa Francisco en los pobres, la justicia social y la salvación.
“Verdaderamente, uno de los graves problemas que trae consigo la ‘teología de la prosperidad’ es su perverso efecto en la gente pobre”, escriben los autores, Antonio Spadaro y Marcelo Figueroa.
“En efecto, no solamente exacerba el individualismo y anula el sentimiento de solidaridad, sino que impulsa a las personas a tener una actitud milagrera, para la cual la prosperidad solo puede procurarse por la fe, y no por el compromiso social y político”.
Si bien la “teología de la prosperidad” goza de gran popularidad, muchos cristianos la consideran una herejía. Los ministros de esta fe suelen presentar su propia riqueza como prueba de la eficacia de su magisterio.
En su campaña, Trump destacó su trayectoria como empresario inmobiliario adinerado, y la predicadora de la “teología de la prosperidad” Paula White está en su círculo de asesores. Ella y otro predicador de este evangelio, el obispo Wayne T. Jackson, estuvieron entre los jerarcas religiosos elegidos para orar en su juramentación.
El artículo en Civilta Cattolica dice que el “evangelio de la prosperidad” está claramente al servicio del modelo político-económico estadounidense, sobre todo bajo Trump, y de la idea de la “excepcionalidad estadounidense”, y que Estados Unidos ha “crecido bajo la bendición del Dios providente del movimiento evangélico”.
Cita el discurso de Trump en su juramentación, donde en unas pocas frases mezcló a “Dios, el ejército y el sueño estadounidense”.
El artículo menciona a varios conocidos teleevangelistas y pastores de megaiglesias como Oral Roberts, Pat Robertson y Joel Osteen, y denuncia cómo han acrecentado su propia riqueza y popularidad gracias a una “seudoteología” que subvierte la Biblia.
Cortesía de https://www.panorama.com.ve/m

Jorge Costadoat, sj: "¿Por qué no puede haber cenas eucarísticas sin sacerdote?"



"HAY LAICOS QUE NO SOPORTAN MÁS EL MODO EN QUE LOS CURAS CELEBRAN LA LITURGIA"

"Tenemos una institución bien organizada y estructurada, pero alejada y distante del Evangelio"

(Jorge Costadoat, sj).- Imaginemos que entra en la humanidad un virus letal que mata a la tercera parte de los seres humanos y, por una razón desconocida, mueren todos los sacerdotes, todos los obispos y el Papa. El desastre eclesial que se produce es mayor. Los cristianos se encuentran completamente desorientados. Una vez que vuelve la calma, sin embargo, surge la necesidad de continuar juntos. He aquí que en distintas partes del planeta en que la Iglesia aún está presente, surge la misma pregunta: "¿quién celebrará la eucaristía?".
El sacerdote al consagrar la hostia, alzándola lo más posible, los extasiaba. Ahora en cambio experimentan una carencia que no saben cómo calmar. Les parece que no hay Iglesia sin lectura de las Escrituras y sin poder comulgar con Cristo. ¿Qué pueden hacer para recordar la entrega de Jesús, su muerte y su resurrección? Sin rememorar a Jesús y sin compartir su mesa, piensan, el cristianismo se licuará dentro de poco. Seguirá habiendo fe, sí, pero no en el Dios en quien Jesús creyó.
Hace tiempo que vengo escuchando de comunidades que no tienen un sacerdote que celebre en ellas la eucaristía. Me dicen que en Brasil algo así como la mitad de las comunidades carecen de él. Me parece que, puestos los ojos en el futuro, debiera ya ahora ensayarse nuevas modalidades de celebrar fraternalmente la fe.
Sé de una comunidad que se reúne una vez al mes: sus integrantes deciden allí mismo quién puede presidir la celebración eucarística, llevan pan y vino corrientes, cuentan con una plegaria eucarística que se consiguieron creo que en Bélgica, comparten lo que está ocurriendo en sus vidas y, por supuesto, leen y comentan entre todos la Palabra. Llaman a esta reuniones "eucaristías" como si realmente lo fueran.
Los motivos para hacer algo así son varios. Pero ellos, por de pronto, no soportan más el modo en que los párrocos y otros curas celebran la eucaristía. Les parece que, conforme cambia la cultura, las maneras de hacerlo traicionan cada vez más la intención del Vaticano II de dar participación a los fieles. La fundamentación teológica para proceder así es esta: en el sacramento del bautismo, aseguran, están contenidos todos los sacramentos de la Iglesia. Los bautizados y bautizadas pueden eventualmente extraer de su sacerdocio bautismal el servicio sacerdotal y actualizarlo. En los mismos cristianos, dicen, la Iglesia se da en plenitud.
Este caso me ha hecho pensar en la posibilidad de realizar comidas eucarísticas. No en reemplazo de las eucaristías propiamente tales, sino a modo de complemento. Pienso en cenas al atardecer, a la hora del recogimiento, que recuerden que Jesús comía con todo tipo de personas. Los fariseos, que cuando comían hacían grupo aparte, decían de él ser "un comilón y borracho, amigos de publicanos y pecadores". Estoy pensando en personas que quieren emprender un camino comunitario de seguimiento de Cristo; que no tienen dónde ir a misa porque carecen de una iglesia cercana; que no están dispuestas a que el cura las reprenda en público; que la liturgia de la iglesia se les ha vuelto un rito huero e insoportable; o que sufren con que sus hijos sean hoy alérgicos a la religión y quisieran ellas ofrecerles otra manera de entender la comensalidad cristiana.
En estas comidas podría contarse con una pauta elaborada por la misma comunidad: comenzar y terminar con el signo de la cruz, preparar lecturas con anticipación, crear un momento de silencio profundo hacia el final, y comer, tal cual, comer y conversar sobre la vida, sobre lo que ocurre en el país, el mundo y la iglesia igual como se hace en las comidas entre amigos, solo que esta vez con un explícito propósito de dar gracias al Señor. ¿Pudiera resultar?
En Chile estamos lejos de la situación descrita al principio. Ningún virus hace peligrar a los sacerdotes. Pero los eclesiásticos estamos haciendo peligrar a la Iglesia. Esto, a la vez, hace pensar que en los próximos cincuenta o setenta años, si se mantiene la tendencia de disminución de vocaciones, habrá poquísimos ministros que puedan celebrar la eucaristía.
Espero que el Papa Francisco pueda ayudar a reflotar el episcopado chileno y los católicos recuperen la confianza en sus autoridades. Igual así, creo conveniente ensayar nuevas modalidades de ser Iglesia y de celebrar la fe. Las actuales, con o sin escándalos por los abusos del clero, difícilmente encausan el cristianismo de esta época.
Cortesía de http://www.periodistadigital.com

sábado, 9 de junio de 2018

¡Locos por la Fe!


Comentario domingo X del Tiempo Ordinario Ciclo B

A Jesús lo rechazaron sus parientes por ser el “hijo del carpintero” y por decir que era el Hijo de Dios lo consideraron como un “LOCO”; lo mismo hicieron los fariseos y los maestros de la ley que lo tenían como un “endemoniado”. Ellos no creyeron en El a pesar que hacía las obras de su Padre Dios y le adjudicaban ese poder a un “pacto con Beelzebú”; ante esta blasfemia Jesús les dijo que ese pecado no tendría perdón alguno.

La FE es un DON DE DIOS que solo El da a los humildes y sencillos de corazón; a los que confían por encima de toda evidencia. La carta de los Hebreos (Heb. 11,1ss) nos dice que “la Fe es tener plena certeza de recibir lo que se espera y estar convencidos de la realidad que aún no vemos”; así lo hicieron Abraham, Moisés y sobre todo María, la madre de Jesús, la cual llamamos “madre de todos los creyentes”, a diferencia de Eva que no creyó en su creador y en consecuencia nos sobrevino el pecado y la muerte; por MARIA nos vino la GRACIA y la VIDA ETERNA. Al aceptar y creer en lo “imposible” cuando el ángel le anunció que iba a ser la “madre del Mesías”, ella arriesgó su propia vida por cumplir con la voluntad del PADRE, haciéndose ella también “Loca por la Fe y el amor”.

En el Evangelio de hoy se nos dice que ella también fue junto a sus parientes a buscar a Jesús que estaba en Cafarnaúm predicando EL REINO DE DIOS; al llegar Jesús no los recibió y dijo: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Son aquellos que escuchan la voluntad de Dios y la ponen en práctica”. Por ese día María comprendió que ella era más dichosa por haber CREÍDO que por haberlo “parido”. La Fe verdadera implica el compromiso de cumplir la voluntad de Dios; por lo tanto creamos como María y seremos bendecidos como ella lo fue cuando la imitemos. Amén

Pablo Urquiaga.

Imagen de Cerezo Barredo

sábado, 10 de marzo de 2018

Campaña Compartir XXXVIII


Cáritas de Venezuela invita a restaurar la nutrición en el país a través de la Campaña Compartir 2018
El Departamento de Pastoral Social Cáritas Venezuela inicia este 14 de febrero de 2018, miércoles de ceniza, la 38º Campaña Compartir con el lema “Aportemos a la nutrición de nuestros niñas y niños”, en la que alude la labor que adelanta la organización en disminuir el problema de la desnutrición infantil en el país a través de los programas SAMAN y VIVEROS. Se trata de una invitación a recorrer la Cuaresma en clave solidaria, reconciliación, amor fraterno y cambio personal y social.
Por 3 años consecutivos Cáritas de Venezuela ofrece respuesta a las causas y problemas que están provocando la desnutrición en menores de 5 años de edad, madres lactantes y embarazadas en Venezuela, reclamando mayor acceso a los alimentos, una producción más sostenible y propuestas contra la pérdida y el desperdicio de alimentos.
Este año la campaña esta enfocada en solicitar contribuciones voluntarias para sostener el proyecto SAMAN, una labor de la Iglesia Católica venezolana que sistematiza el monitoreo de la situación sanitaria y nutricional para informar periódica y oportunamente sobre los grupos más vulnerables afectados por la crisis alimentaria y de salud, para continuar identificando casos urgentes.
Con el proyecto VIVERO, Cáritas de Venezuela mecaniza los requerimientos especiales para una atención personalizada y una protección privilegiada a los casos de niñas y niños con déficit nutricional hallados en pesquisas y evaluados en el proyecto SAMAN. VIVERO protege y vigila el restablecimiento nutricional de niños, embarazadas anémicas y lactantes con recursos de contribuyentes.
El propósito de la campaña es dar a conocer por 12 meses la situación de las niñas y niños en situación de déficit nutricional, así como la forma de apoyar en la ejecución de SAMAN y VIVERO para el apadrinamiento de los más vulnerables atendidos por Cáritas de Venezuela.
El enfoque más prioritario, en 2018, de Cáritas de Venezuela se centra en tres cuestiones para que los venezolanos ejerzan solidaridad inmediata: atender y brindar cuidados especiales a los niños evaluados en situación de déficit nutricional incorporados al VIVERO, promover la atención VIVERO como espacio de encuentro para el acompañamiento y la escucha y promover el desarrollo de habilidades de quienes conforman el VIVERO para administrar los derechos individuales y sociales de la población atendida.
La Campaña Compartir es un instrumento de reflexión presentado desde Cáritas de Venezuela a las parroquias, vicarías y colegios de la iglesia católica para ampliar su labor de sensibilización sobre la problemática de las personas que viven en situación de pobreza, exclusión, vulnerabilidad y hambre.
La Campaña compartir busca concientizar a la sociedad venezolana de la situación de pobreza en que vive un gran sector de la población y la necesidad de unificar esfuerzos para en un ambiente de reconciliación y de fraternidad, ayudar con un sentido de autentica caridad y justicia cristiana; y dentro de una amplia solidaridad a mitigar los múltiples problemas que sufre es pueblo venezolano.
Los objetivos de esta campaña son: promover la comunicación cristiana de bienes a todos los niveles, fomentar la reflexión y el diálogo sobre la situación de pobreza en que viven un gran sector del pueblo venezolano, difundir e informar sobre las actividades que desarrolla la iglesia a nivel nacional, enseñar la doctrina social de la Iglesia a todos los niveles.
La Campaña Compartir forma parte del Plan anual de trabajo aprobado en la Asamblea de la Conferencia Episcopal de Venezuela, realizada en enero de este año, como un proyecto que debe ser asumido por la Iglesia a nivel nacional involucrando a todas aquellas organizaciones que deseen participar en el desarrollo de la misma.

Prensa CEV
Fecha: 14 de febrero de 2018


“YO SOY LA LUZ DEL MUNDO”


Comentario domingo IV Domingo de Cuaresma Ciclo B

“Yo soy la Luz del mundo, el que me sigue no camina en tinieblas sino que tendrá la Luz de la Vida” (Jn. 8,12). “La condenación consiste en que la Luz vino al mundo y los hombres prefirieron las tinieblas y rechazaron la Luz porque sus obras eran malas” (Jn. 3, 19)

Dios no condena a nadie; nosotros mismos nos condenamos al rechazarlo a EL, prefiriendo vivir en las tinieblas de nuestros pecados e ignorancias. Así le pasó al pueblo de Israel que nos narra hoy el libro de las Crónicas (1ra. Lectura). Dios les mandó PROFETAS (mensajeros)  a los líderes religiosos y políticos para que dejaran el mal camino y volvieran a ser fieles al Dios que les había liberado pero ellos no hicieron caso. Ellos se debilitaron y en eso apareció el enemigo (Los Caldeos) y arrasaron con el reino de Judá, destruyeron el templo y muchos fueron llevados como esclavos a Babilonia. Después de 70 años, terminando el tiempo de su “purificación”; los que se mantuvieron fieles a los mandatos de su Dios pudieron regresar a Jerusalén y restaurarlo.

Así también a nosotros nos está pasando lo mismo; preferimos seguir viviendo en las “tinieblas de la corrupción”, del matraqueo y de la explotación del “pobre por el pobre” (bachaquerismo), sufriendo las consecuencias de nuestros propios pecados: el hambre, la escases. La “hiperinflación” y la deportación (emigración) de la Patria. La desolación.

La CUARESMA es tiempo de CONVERSIÓN, de volver nuestra mirada a la LUZ DE CRISTO y contemplar su inmenso AMOR manifestado en la CRUZ DEL CALVARIO. “Tanto amó DIOS al mundo que envió a su Hijo único para que todo el que crea en el no perezca sino que tenga Vida Eterna” (Jn. 3,18). Él ha venido también para que aquellos que no pueden ver, VEAN y para los que dicen “ver”, se queden ciegos. (Jn. 9,39)

                                                                                                                                          Pbro. Pablo Urquiaga.

Imagen de Cerezo Barredo



miércoles, 7 de marzo de 2018

La Iglesia proclamará santo a Mons. Óscar Romero


La Iglesia Católica proclamará santo a Mons. Óscar Romero después de que el Papa Francisco firmara, este martes 6 de marzo, el decreto que reconoce el milagro atribuido a su intercesión.
El Arzobispo de San Salvador nació en la Ciudad de Barrios, El Salvador, el 15 de agosto de 1917 y murió mártir por odio a la fe en la capital del país el 24 de marzo de 1980 cuando fue baleado mientras celebraba la Misa en medio de una naciente guerra civil entre la guerrilla de izquierda y el gobierno dictatorial de derecha.
Según las investigaciones, la autoría del asesinato apunta a un grupo de aniquilación vinculado a la dictadura militar, para la que la preocupación de Mons. Romero por los pobres lo hacía cercano a la guerrilla marxista, algo del todo falso.
Mons. Óscar Romero se ordenó sacerdote en Roma en el año 1942. Al año siguiente, de regreso en El Salvador, recibió el nombramiento como párroco del Anamorós, departamento de La Unión, y luego como párroco de Santo Domingo, en la Diócesis de San Miguel.
En 1974 fue nombrado Obispo de Santiago de María. Desde ese encargo pastoral emprendió una intensa labor en favor de los campesinos más pobres de la Diócesis, a los que visitaba con regularidad.
Fue precisamente durante ese ministerio cuando vivió el primer episodio dramático relacionado con el conflicto civil que comenzaba a fraguarse en el país: varios campesinos que regresaban de una celebración religiosa fueron asesinados por la Guardia Nacional.
El 8 de febrero de 1977 fue designado Arzobispo de San Salvador. La persecución, que incluían expulsiones y asesinatos, contra sacerdotes y laicos, le llevó a enfrentarse abiertamente con la dictadura, a la que responsabilizó de las muertes.
En sus diferentes homilías en la catedral, Mons. Romero no se cansó de denunciar los atentados contra los derechos humanos cometidos por el gobierno militar. Denunciado por algunos miembros de la Iglesia, Mons. Romero acudió a Roma, donde recibió el apoyo del Papa Pablo VI, por lo que se sintió respaldado en su defensa de los más débiles de El Salvador, oprimidos por el gobierno.
Posteriormente, también el Papa San Juan Pablo II respaldó su posición y le animó a continuar por la senda de la justicia y de la pacificación de El Salvador. El 24 de marzo de 1980 fue asesinado por un francotirador frente al altar donde celebraba Misa.
Cortesía de https://www.aciprensa.com

Las parroquias no deben cobrar por dedicar la Misa a un difunto, reclama el Papa

El Papa Francisco pidió que las parroquias no cobren por dedicar la Misa a un difunto concreto y pronunciar su nombre en el momento de la Oración Eucarística: “La Misa no se paga, la redención es gratuita. Si vosotros queréis ofrecer algo, está bien, pero la Misa no se paga”.
Durante la catequesis pronunciada en el Aula Pablo VI del Vaticano con motivo de la Audiencia General celebrada este miércoles 7 de marzo, el Santo Padre continuó con las enseñanzas sobre la Santa Misa, en esta ocasión, en concreto, sobre la Oración Eucarística.
El Pontífice recordó que la Oración Eucarística “se corresponde con lo que el mismo Jesús hizo en la mesa con los Apóstoles durante la última cena cuando dio gracias con el pan y, luego, con el cáliz del vino. Su acción de gracias revive en cada una de nuestras Eucaristías, asociándonos al sacrificio de salvación”.
“En esta solemne oración, la Iglesia expresa aquello que cumple cuando celebra la Eucaristía, y el motivo por el cual la celebra, es decir, hace comunión con Cristo verdaderamente presente en el pan y en el vino consagrados”.
Francisco detalló las diferentes fórmulas de la Oración Eucarística. Señaló que “el Prefacio es una acción de gracias por los dones de Dios, en particular por el envío de su Hijo como Salvador”.
A continuación, está “la invocación del Espíritu, para que con su poder consagre el pan y el vino. La acción del Espíritu Santo y la eficacia de las mismas palabras de Cristo pronunciadas por el sacerdote, hacen realmente presente, bajo las formas del pan y del vino, su Cuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido en la Cruz”.
Francisco afirmó que “celebrando el memorial de la muerte y de la resurrección del Señor, en la espera de su regreso glorioso, la iglesia ofrece al Padre el sacrificio que reconcilia cielo y tierra”.
“La Oración Eucarística pide a Dios que acoja a todos sus hijos en la perfección del amor, en unión con el Papa y el Obispo, mencionados por sus nombres, signo de que celebramos en comunión con la Iglesia universal y con la Iglesia particular. La súplica, al igual que la ofrenda, se presenta a Dios por todos los miembros de la Iglesia, vivos y difuntos, en espera de la beata esperanza de compartir la herencia eterna del cielo, con la Virgen María y los santos”.
El Pontífice finalizó la catequesis confiando en que, al explicar la Oración Eucarística, se facilita una mejor participación en la misa: “Esta fórmula codificada de oración tal vez se sienta un poco lejana, pero si comprendemos bien su significado, seguramente participaremos mejor”.
Cortesía de https://www.aciprensa.com