jueves, 30 de julio de 2015
domingo, 26 de julio de 2015
"COMPARTIR EL PAN"
El
evangelio de hoy nos da luz de cómo resolver la grave "crisis
económica" que atraviesa nuestro país: "Compartamos el pan de cada
día". Felipe le dice a Jesús: "Ni doscientos denarios bastarían para
que a cada cual le toque un pedazo". Parece que el problema no se resuelve
a fuerza de "reales", que no alcanza para todos. Andrés, sin embargo,
le dice a Jesús: "Aquí hay un muchacho que tiene "cinco panes"
pero: ¿Qué es eso para tanta gente? Parece que aquí sí se puede empezar a
resolver la situación.
Jesús tomó los panes, le dio
gracias al Padre, los partió y los repartió a los que estaban cerca de Él. Este
fue el gesto que logró "multiplicar aquellos panes". El milagro:
"todo el mundo empezó a compartir lo que tenía como lo hizo aquel muchacho
y "sobraron 12 cestas llenas" que Jesús mandó a recoger para que nada
se desperdiciara.
La solución, pues, a nuestra
"crisis económica" es resolver nuestra "crisis ética";
liberarnos de nuestro egoísmos y empezar a compartir lo que tenemos con los
demás. Si todo el mundo "comparte", alcanzará y sobrará para todos
(as). Si pudiéramos recoger todo lo que se desperdicia en alimentos podríamos
alimentar al doble de la población actual.
Todo comenzó por un joven que supo
"desprenderse" de Io que tenía y se lo dio a Jesús; éste supo distribuirlo
y aquellos gestos se multiplicaron. No se trata de buscar "soluciones
mágicas", se trata de suscitar la generosidad, la organización y la justa
distribución de lo que hay. En Venezuela sobra de todo; lo que necesitamos es
eficacia y eficiencia en la producción distribución de los alimentos y el
problema quedaría resuelto.
"No solo de pan vive el hombre";
necesario es también compartir el "pan espiritual" que tanto
necesitamos. Amén
Pbro. Pablo Urquiaga.
Imagen de Cerezo Barredo
sábado, 25 de julio de 2015
viernes, 17 de julio de 2015
JESUCRISTO ES EL BUEN PASTOR
¡Ay¡ de los “pastores” que “dispersan” y dejan morir a las ovejas de mi rebaño!, dice el Señor a través del profeta jeremías (Jr.23, 1). Los pastores de mi pueblo no han cuidado a mis ovejas porque a ellos “no le importan las ovejas sino la “lana” que puedan sacar de ellas; ellos no son pastores sino “asalariados”.
Es por eso que Jesús mismo va a pastorearlas y las llevará a “verdes praderas y las hará reposar” (Sal. 23). Buscará “colaboradores” que le ayuden en ese pastoreo y aprendan de Él a cuidarlas y a amarlas y a recordarles siempre que Jesús es el único y verdadero PASTOR.
Jesús, al ver la multitud que lo esperaba, se compadeció de ellos porque andaban “como ovejas sin pastor”; dispersas y desorientadas. Lo primero que hace es REUNIRLAS, derribando los “muros” que las habían separado (el odio) (Ef. 2,15). Los malos pastores dividen a las ovejas y las alejan del único rebaño; las separan; el buen Pastor rompe los muros de la división y las congrega para que haya “un solo rebaño y un solo Pastor”.
Hoy celebramos en Venezuela el “día del niño”. Es triste ver tantos niños que andan como “ovejas sin pastor”, sin familias que los acojan y cobijen; abandonados y descuidados; faltas de cariño y orientación sana que los lleva a la perdición (a la delincuencia). Ahí los vemos robando y matando para seguir destruyéndose en el consumo del alcohol y de la droga; víctimas fáciles del “narcotráfico” que los acoge y entrena para sus perversas intensiones.
Fortalezcamos hoy nuestros vínculos familiares: Ningún niño sin hogar; que no siga habiendo más familias debajo de los puentes y que todos tengan un techo digno. Amén
Pbro. Pablo Urquiaga.
Imagen de Cerezo Barredo
lunes, 13 de julio de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
¡Enviados a profetizar!
Comentario domingo 15° Tiempo ordinario, ciclo "B"
Vete de aquí visionario! Así le dijo Amasias, el sacerdote de Betel, al profeta Amós; éste le respondió: Yo no soy profeta ni hijo de profeta; soy solo un pastor cultivador de higos (un campesino). El Señor fue el que me sacó de mi rebaño y me dijo: ¡Ve y profetiza a mi pueblo! Lo mismo hizo Jesús con sus discípulos; los sacó de sus oficios (pescadores, agricultores, cambistas, etc.) y los envió “de dos en dos”, con el poder de su Espíritu, a profetizar; es decir, a evangelizar; llevar la Buena Noticia a su pueblo; perdonando, sanando y liberándolo de los “espíritus inmundos”.
También nosotros hoy somos enviados por Jesús, a través de su Iglesia, a evangelizar y profetizar en medio de su Pueblo, anunciando la Buena Noticia de su Reino y denunciando todo lo que se le opone; sin pedirle permiso a nadie, a ninguna autoridad de éste mundo, sea política, económica o religiosa; despojados de todo “poder material o de recursos económicos”; contando solo con la “fuerza de su Espíritu”.
Reconciliar, sanar y liberar es nuestra misión; denunciar las injusticias y todo lo que se le oponga al Reino del Padre; siempre al lado de los más pobres y desamparados; nunca del lado de los poderosos y explotadores del pueblo; sean políticos, empresarios o autoridades religiosas corruptas como el sacerdote Amasias en Betel.
Nadie podrá callar nuestra voz profética; seremos fieles al mandato de Jesús: “Id por todo el mundo a predicar el Evangelio” y hacer que su Reino se haga en la tierra como en el cielo, hasta que El vuelva. Amén
Pbro. Pablo Urquiaga.
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