¿Qué es el año de la misericordia? ¿De donde surge? Entérate de esto y algo más en estos videos...
domingo, 13 de diciembre de 2015
¡LA ALEGRÍA DE LA NAVIDAD¡
Comentario domingo 2° de adviento, ciclo "C" "Domingo Gaudete o de la Alegría"
¡Estén alegres en el Señor; se
los repito, estén alegres! La alegría de la verdadera Navidad consiste en
"acercarnos al Señor Jesús", abriendo nuestros corazones a ÉL para
que renazca en nosotros y nos llene de su Amor y de su Paz.
¿Qué debemos hacer? Es la
pregunta que todos le hacen a Juan, el Bautista. Su respuesta es diáfana y
segura, certera y precisa; a cada cual según su condición social: A la multitud
(gente): compartan lo que tengan con los que no tienen y lo necesitan (ropa,
alimentos, etc.). Hagan todo lo posible en lo que de ustedes dependa que nadie
pase necesidad.
A los Publicanos (recaudadores de impuesto):
Administren con JUSTICIA; no cobren más de lo que está establecido. Respeten el
dinero recaudado y no se lo roben, no se corrompan con el dinero ajeno.
A los soldados: (militares): No
"extorsionen" (matraqueen) a nadie; no abusen del poder que se les ha
dado para servir al pueblo; no para servirse de ellos. No levanten falso
testimonio ni mientan (no levanten calumnias). Conténtense con su salario.
Quien quiere tener la
"Alegría de la Navidad Cristiana" no puede tener "intereses
mezquinos", ni hacerle el juego a la manipulación ni andar en
"hipocresías". Hay que sincerarse con uno mismo y con los demás; ser
humil-des como Juan que supo reconocer sus propias limitaciones ante los demás
y así poder ser "Bautizados en el Espíritu Santo". Necesitamos
recuperar la alegría en estos momentos de nuestra historia para así trasmitida
a los demás como nos lo señala nuestro HERMANO FRANCISCO. Vivamos esta Navidad
con verdadero GOZO; dejemos de una vez odios y rencores que nos amargan el alma
y no nos dejan ser felices. Contagiemos a todos con la alegría del Evangelio.
Amén
Pbro. Pablo Urquiaga.
Imagen de Cerezo Barredo
miércoles, 9 de diciembre de 2015
El Papa en la Inmaculada: Abandonemos el miedo y encontrémonos con la misericordia de Dios
VATICANO, 08 Dic. 15 / 04:47 am (ACI).- El Papa Francisco invitó esta mañana a abandonar “toda forma de miedo y temor” y vivir con alegría el encuentro con Cristo, que puede transformar la vida de cada hombre, así como participar en este Jubileo que muestra “la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos”.
El Santo Padre celebró a las 9,30 horas de Roma la Santa Misa de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y la apertura de la Puerta Santa con la que se ha dado inicio al Jubileo de la Misericordia, que se clausurará en todo el mundo el 20 de noviembre de 2016, fiesta de Cristo Rey.
En su homilía, Francisco pidió vivir “la alegría del encuentro con la gracia que lo transforma todo” y explicó que la Virgen María “es llamada en primer lugar a regocijarse por todo lo que el Señor ha hecho en ella”.
“La gracia de Dios la ha envuelto, haciéndola digna de convertirse en la madre de Cristo. Cuando Gabriel entra en su casa, hasta el misterio más profundo, que va más más allá de la capacidad de la razón, se convierte para ella un motivo de alegría, de fe y de abandono a la palabra que se revela”.
Por tanto, “la plenitud de la gracia puede transformar el corazón, y lo hace capaz de realizar un acto tan grande que puede cambiar la historia de la humanidad”.
El Papa señaló que “la fiesta de la Inmaculada Concepción expresa la grandeza del amor Dios” puesto que además “Él no es sólo quien perdona el pecado, sino que en María llega a prevenir la culpa original que todo hombre lleva en sí cuando viene a este mundo. Es el amor de Dios el que previene, anticipa y salva”.
Francisco reconoció que “siempre existe la tentación de la desobediencia, que se expresa en el deseo de organizar nuestra vida independientemente de la voluntad de Dios”. “Es esta la enemistad que insidia continuamente la vida de los hombres para oponerlos al diseño de Dios”, sin embargo, “la historia del pecado solamente se puede comprender a la luz del amor que perdona”.
“Si todo quedase relegado al pecado, seríamos los más desesperados entre las criaturas, mientras que la promesa de la victoria del amor de Cristo integra todo en la misericordia del Padre”.
Sobre el Jubileo de la Misericordia afirmó que “es también un don de gracia”. “Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno”.
“Será un año para crecer en la convicción de la misericordia”, añadió.
“Cuánta ofensa se le hace a Dios y a su gracia cuando se afirma sobre todo que los pecados son castigados por su juicio, en vez de anteponer que son perdonados por su misericordia”.
“Sí, es precisamente así. Debemos anteponer la misericordia al juicio y, en todo caso, el juicio de Dios será siempre a la luz de su misericordia”. Así, “atravesar la Puerta Santa, por lo tanto, nos hace sentir partícipes de este misterio de amor.
El Santo Padre recordó el concilio Vaticano II y pidió recordarlo como un “verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo”.
“Un encuentro marcado por el poder del Espíritu que empujaba a la Iglesia a salir de los escollos que durante muchos años la habían recluido en sí misma, para retomar con entusiasmo el camino misionero”.
Pero también “un impulso misionero, por lo tanto, que después de estas décadas seguimos retomando con la misma fuerza y el mismo entusiasmo”.
“El Jubileo nos provoca esta apertura y nos obliga a no descuidar el espíritu surgido en el Vaticano II, el del samaritano, como recordó el beato Pablo VI en la Conclusión del concilio. Cruzar hoy la Puerta Santa nos compromete a hacer nuestra la misericordia del Buen Samaritano”, dijo al concluir.
Por Alvaro de Juana
Cortesía de https://www.aciprensa.com
domingo, 6 de diciembre de 2015
¿Por qué nos debemos convertir?, Papa Francisco lo explica.
Romped las barreras y obstáculos que impiden nuestra conversión
Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
En este segundo domingo de Adviento, la liturgia nos pone en la escuela de Juan el Bautista, que predicaba “un bautismo de conversión para el perdón de los pecados” (Lc 3,3). Y podríamos preguntarnos: “¿Por qué nos debemos convertir? ¿La conversión es sobre quién se convierte de ateo a creyente, de pecador a hacer lo correcto, pero no somos ya los cristianos? Entonces estamos bien.
“Pensando así, no nos damos cuenta de que es a partir de esta presunción que debemos convertirnos: de la suposición de que, en general, está bien y no necesitamos ningún tipo de conversión. Pero preguntémonos: ¿es cierto que en diversas situaciones y circunstancias de la vida tenemos en nosotros los mismos sentimientos de Jesús? Por ejemplo, ¿Cuando sufrimos algún mal o alguna afrenta, podemos reaccionar sin animosidad y perdonar de corazón a los que piden disculpas? ¿Cuándo estamos llamados a compartir alegrías y tristezas, lloramos sinceramente con los que lloran y nos regocijamos con los que gozan? ¿Cuándo expresamos nuestra fe, lo hacemos con valentía y sencillez, sin avergonzarnos del Evangelio?
La voz del Bautista grita incluso hoy en el desierto de la humanidad, que son los duros corazones y las mentes cerradas, y nos hace preguntarnos si en realidad estamos en el buen camino, viviendo una vida según el Evangelio. Hoy, como entonces, nos advierte con las palabras del profeta Isaías: “Preparen el camino del Señor, enderezad sus sendas” (v. 4). Es una apremiante invitación a abrir el corazón y aceptar la salvación que Dios nos ofrece incesantemente, casi tercamente, porque nos quiere a todos libre de la esclavitud del pecado. Pero el texto del profeta expande esa voz, anunciando que “todo hombre verá la salvación de Dios” (v. 6). La salvación se ofrece a todos los hombres, de todos los pueblos, sin excepción, porque Dios quiere que todos los hombres sean salvos por medio de Jesucristo, el único mediador (cf. 1 Tim 2,4-6).
Por lo tanto cada uno de nosotros está llamado a hacer conocer a Jesús a los que todavía no lo conocen. “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Corintios 09:16), San Pablo declaró.¿ Si a nosotros el Señor Jesús ha cambiado la vida, como no sentir la pasión de dar a conocerlo a todos los que conocemos en el trabajo, en la escuela, en el edificio, en el hospital, en distintos lugares? Si miramos a nuestro alrededor, nos encontramos con personas que estarían disponibles para iniciar o reiniciar un camino de fe, si se encuentra con los cristianos enamorados de Jesús. ¿No deberíamos y no podríamos ser nosotros esos cristianos? Pero hay que ser valiente: bajar montañas del orgullo y rivalidad, llenar barrancos excavados por la indiferencia y la apatía, enderezar los caminos de nuestra pereza y de nuestros compromisos.
Que la Virgen María nos ayude a romper las barreras y obstáculos que impiden nuestra conversión, es decir, nuestro camino hacia el Señor. Sólo Él puede cumplir con todas las esperanzas del hombre!
Cortesía de http://es.aleteia.org/
sábado, 5 de diciembre de 2015
¡Preparen el camino al Señor!
En éste segundo domingo del Adviento, resalta la figura de JUAN EL BAUTISTA; hijo del sacerdote Zacarías, recorriendo la comarca del río Jordán y predicando un Bautismo de conversión y penitencia. ¡Preparen el camino al Señor! Enderecen sus sendas; es decir, sus vidas. Juan nos invita a deponer nuestras actitudes “altaneras y mezquinas”, nuestra soberbia de creernos superiores que los demás (éstas son las “colinas” que hay que rebajar); “que todo valle sea rellenado”; es decir, que todo aquel que esté deprimido o desvalorizado o acomplejado o se crea inferior; que levante la cabeza. Hay que nivelar los caminos escabrosos y que todo lo torcido se enderece; es decir, aquellos que andan por un mal camino (una mala vida), que se arrepientan y se vuelvan su mirada a Dios y a su infinita Misericordia; que se limen todas las asperezas y que todos se “igualen” para que podamos todos ver la Salvación de Dios.
Dios es el “DIOS DE LA MISERICORDIA Y DEL PERDÓN pero también es un DIOS DE JUSTICIA. ¡LA PAZ ES FRUTO DE LA JUSTICIA! ; No puede haber PAZ VERDADERA en medio de la injusticia; eso sería una INFAMIA. Si quieres la PAZ, trabaja por la JUSTICIA y la IGUALDAD entre todos los seres humanos para que no sigan habiendo “ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres”. Nadie es peor ni mejor que los demás; somos solamente diferentes, con distintos dones y carismas para servirnos y ayudarnos los unos a los otros, cada cual cumpliendo su función.
“Solo habrá NAVIDAD CRISTIANA si hay Justicia y equidad en las familias y en la sociedad. Oremos hoy de una forma especial por nuestra PATRIA VENEZUELA: ¡Ojalá que mi Pueblo descubra hoy los caminos que conducen a la PAZ! Que se acaben las discordias, se limen las asperezas; respetemos nuestras diferencias, cesen las divisiones y las contiendas y que juntos todos logremos un País mejor “con todos y para el bien de todos”. Amén
Pbro. Pablo Urquiaga.
Imagen de Cerezo Barredo
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Papa Francisco y los motivos que lo llevaron a convocar el Año Santo de la Misericordia
“Estamos acostumbrados a las malas noticias, a las noticias crueles y a las mayores atrocidades […] Al mundo le hace falta descubrir que Dios es Padre, que hay misericordia”, dijo el papa Francisco este miércoles 2 de diciembre en una entrevista publicada por la revista oficial del Jubileo de la Misericordia, Credere.
El Papa contó su experiencia personal de la misericordia divina, así como los motivos que lo llevaron a convocar el Jubileo en la revista dirigida por el padre Antonio Rizzolo. Entre otras declaraciones, narró el dolor que sintió cuando se enteró de la muerte del sacerdote que lo confesó por primera vez y, que le acompañó durante un año en su vocación al sacerdocio.
Francisco se definió como “un pecador” que como todos comete “errores” y reveló que se confianza “cada quince o veinte días”. Además, habló de la parte femenina de la Misericordia, y por ello explicó que “la ternura” de Dios se puede comparar a la de una“madre”.
Al final de la entrevista, habló de la “revolución de la ternura” e insistió que de ella deriva “la justicia y todo lo demás….”. Asimismo, dijo al periodista de “Credere” que durante el Jubileo realizará algunos gestos especiales: ”Habrá muchos gestos pero un viernes de cada mes, haré un gesto diferente”.
La misericordia incluye no excluye
A la primera cuestión sobre el por qué del Jubileo, indicó que el mundo necesita a Dios para entender que “la crueldad no es el camino, que la condena no es el camino, porque la misma Iglesia a veces sigue una línea dura, cae en la tentación de seguir una línea dura, en la tentación de subrayar sólo las normas morales, pero mucha gente se queda fuera”, dijo.
Con esta convocatoria extraordinaria, admitió que sigue una línea de continuidad. ”El tema de la misericordia se acentúa fuertemente en la Iglesia a partir de Pablo VI. Juan Pablo II lo subrayó con la Dives in Misericordia, la canonización de Santa Faustina Kowalska y la institución de la fiesta de la Divina Misericordia en la Octava de Pascua”.
Así, “he sentido que hay como un deseo del Señor de mostrar a los hombres su misericordia”, añadió.
Misericordia, tradición renovada
Por tanto, “no se me ocurrió a mí, he seguido una tradición renovada recientemente, aunque siempre existida…. Es obvio que el mundo de hoy necesita la misericordia, necesita la compasión, es decir, ”padecer con”” , sostuvo.
Iglesia hospital de campaña
“Me vino a la mente la imagen de la Iglesia como un hospital de campaña después de la batalla: ¡cuánta gente herida y destruida! … Creo que este es el tiempo de la misericordia. Todos somos pecadores, todos llevamos pesos dentro”, agregó.
En curso sacrilegio contra la humanidad
“Sentí que Jesús quiere abrir la puerta de su corazón, que el Padre quiere mostrar sus entrañas de misericordia, y por esto nos envía al Espíritu…. Es el año del perdón, el año de la reconciliación”.
El Pontífice también justificó el Jubileo debido al aumento del tantos males en el mundo: “el comercio de armas… el asesinato de inocentes en las formas más crueles posibles, la explotación de las personas… de los niños.. Está en curso un sacrilegio contra la humanidad, porque el hombre es sagrado, es la imagen del Dios viviente. Y el Padre dice: “Deténganse y vengan a mí. Esto es lo que yo veo en el mundo”, explicó.
Me confieso cada 15 días
A la segunda pregunta sobre la importancia que ha tenido en la vida de Jorge Mario Bergoglio la Misericordia, el papa se considera como todos un pecador en busca de Dios.
”Yo soy un pecador… estoy seguro de ello. Yo soy un pecador a quien el Señor ha mirado con misericordia. Como dije a los presos en Bolivia, soy un hombre perdonado. Dios me miró con compasión y me perdonó”.
Luego revela que “incluso ahora cometo errores y pecados, y me confieso cada quince o veinte días. Y si me confieso es porque necesito sentir que la misericordia de Dios todavía está en mí”.
La historia de su sacerdocio
El Pontífice recordó como el 21 de septiembre de 1953, después de entrar en una iglesia para confesarse decidió hacerse sacerdote y aquel “confesor desconocido” al inicio, enfermo de leucemia, lo acompañó durante un año.
”Murió al año siguiente. Después del funeral lloré amargamente, me sentí totalmente perdido, como con miedo de que Dios me hubiera abandonado. Ese fue el momento en que me topé con la misericordia de Dios y está muy vinculado con mi lema episcopal”, contó.
“El 21 de septiembre es San Mateo, y el Venerable Beda, hablando de la conversión de Mateo dice que Jesús miró Matteo ” atqve eligendo miserabs “… La traducción literal sería “misericordiando y eligiendo”, casi como un trabajo de artesanía. “Lo misericordió: sería la traducción literal del texto”.
La misericordia es femenina
En la tercera pregunta, el Papa es sondeado sobre el aspecto materno de la misericordia implícito en la Iglesia y por valorar en su misión.
”Sí. Dios mismo dice en el Libro Isaías que si incluso una madre puede olvidarse de su hijo, ”Yo, en cambio nunca me olvidaré de ti.” Aquí se ve la dimensión materna de Dios”, dijo.
Maternidad de Dios
El Obispo de Roma insistió que “no todo el mundo entiende cuando se habla de la ‘maternidad de Dios’, no es un lenguaje popular – en el buen sentido de la palabra – parece una palabra para elegidos, así que prefiero usar la ternura, propia de una madre, la ternura de Dios, la ternura nace de las entrañas paternas. Dios es padre y madre”.
La revolución de la ternura
A la cuarta pregunta, el papa insiste en la revolución de la ternura “porque de ella se deriva la justicia y todo lo demás….”
”Descubrirlo nos llevará a tener una actitud más tolerante, más paciente, más tierna…En 1994, durante el Sínodo, en una reunión del grupo, dije que había que establecer la revolución de la ternura… “, contó.
Ponerse en el lugar de los demás
“Si – continuó – te pones en el lugar de la otra persona, en lugar de pensar en tus propios bolsillos… las cosas cambian. La revolución de la ternura es lo que tenemos que cultivar como fruto de este año de la misericordia”.
En este sentido, “Cada uno de nosotros tiene que decir: “Yo soy un desventurado, pero Dios me ama; entonces también tengo que amar a los demás de la misma manera”.
ARY WALDIR RAMOS DÍAZ
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