sábado, 19 de noviembre de 2016

¡SERVIR ES REINAR!


Comentario a la solemnidad de "Cristo Rey del Universo" Ciclo "c"

Mi Reino no es de este mundo; no es como los de aquí”. Ustedes los humanos buscan “poder” para oprimir y abusar de los demás; yo lo uso para “LIBERAR”; ustedes lo quieren para buscar privilegios y prebendas; yo lo busco para “SERVIR” y dar mi vida para que los demás tengan “vida Eterna”. Sus “tronos” no son mi trono; sus “coronas de oro” no son mi corona pues ellas deshonran mi cabeza ya que están llenas de corrupción y falsedad. Mi trono es esa “cruz maldita” que yo he hecho BENDITA pues allí he mostrado mi amor Misericordioso.

YO SOY REY.  He venido al mundo para “SER TESTIGO DE LA VERDAD” y todo el que es de la VERDAD escucha mi voz y me sigue. Yo no he venido a condenar ni a “salvarme a mí mismo” sino a SALVAR aquel que reconoce su pecado y apela a la MISERICORDIA como lo hice con aquel ladrón que clavaron junto a mí. El reconoció sus culpas (su realidad), tuvo compasión de mí y me pidió que lo recordara en mi Reino. Desde aquella hora está conmigo en el paraíso.
YO SOY EL REY DE LOS POBRES Y HUMILDES; el de los condenados y marginados, el de los despreciados y explotados de esta tierra. YO SOY EL BUEN PASTOR, el que da su vida por las ovejas y va en búsqueda de la extraviada y enferma y cuando la encuentra la pone sobre sus hombros, la cura y la integra de nuevo en el redil. Yo doy mi vida por mis ovejas.
Yo soy la “cabeza del cuerpo de la Iglesia”, el primogénito de toda la Creación; El es el fundamento de todas las cosas. Nosotros somos su PUEBLO y ovejas de su Rebaño y es por eso que participamos de su “Reinado”; llamados a ser TESTIGOS de su amor y Misericordia hasta que El vuelva. Amen

Pbro. Pablo Urquiaga.


Imagen de Cerezo Barredo
                                                                                                                             
                                                                                                                             


Quienes fracasan en el matrimonio no son extraños en la Iglesia, dice el Papa a obispos


VATICANO, 18 Nov. 16 / 03:20 pm (ACI).- El Papa Francisco explicó que los obispos tienen el deber de acoger y acompañar a quienes han fracasado en su matrimonio y nunca considerarlos extraños al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia”.
Así lo indicó el Santo Padre en su discurso a los obispos reunidos este viernes 18 de noviembre en la Rota Romana, donde reciben un curso sobre la reforma del proceso de nulidad matrimonial que entró en vigor en diciembre de 2015.
En sus palabras a los obispos, en una visita que originalmente estaba programada para este sábado 19 de noviembre, el Papa resaltó que el fin de toda acción pastoral es la “salus animarum”, es decir, la salvación de las almas.
En esta perspectiva, dijo Francisco, “la Iglesia camina desde siempre, como madre que acoge y ama, bajo el ejemplo de Jesús Buen Samaritano”.
“La Iglesia del Verbo Encarnado se ‘encarna’ en las vivencias tristes y los sufrimientos de la gente, se inclina ante los pobres y ante cuantos están lejanos de la comunidad eclesial o se consideran fuera de ella a causa de su fracaso matrimonial”.
Sin embargo, prosiguió el Santo Padre, estos fieles “permanecen incorporados a Cristo en virtud del bautismo. Por lo tanto a nosotros nos toca la gran responsabilidad de ejercitar el munus (don), recibido de Jesús divino Pastor, médico y juez de las almas, de no considerarlos nunca extraños al Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia”.
“Estamos llamados a no excluirlos de nuestra ansia pastoral, sino a dedicarnos a ellos y a su situación irregular y sufriente, con toda solicitud y caridad”, alentó.
Tras resaltar que la misión del obispo también se orienta en este sentido, el Papa Francisco explicó que es importante y necesario “eliminar con decisión todo impedimento de carácter mundano que hace difícil a un gran número de fieles el acceso a los tribunales eclesiásticos. Los asuntos de tipo económico y organizativo no pueden constituir un obstáculo para la verificación canónica sobre la validad de un matrimonio”.
“En la óptica de una sana relación entre justicia y caridad, la ley de la Iglesia no puede prescindir del principio fundamental de la salus animarum. Por lo tanto, los tribunales eclesiásticos están llamados a ser expresiones tangibles de un servicio diaconal del derecho en el resguardo de este fin primario”, subrayó.
Por ello, continuó el Pontífice, la salus animarum es la “palabra final del Código de Derecho Canónico”, para que esté “por encima como ley suprema y como valor que supera el derecho mismo, indicando así el horizonte de la misericordia”.
El Papa comentó asimismo que las preguntas que surgen de la pastoral matrimonial “requieren respuestas y procedimientos no siempre fáciles. Estoy seguro que estas jornadas de estudios los ayudarán a individualizar la aproximación más oportuna a las diversas problemáticas”.
De Cristo, el Buen Pastor, dijo Francisco, “debemos aprender cada día la sabia búsqueda del unum necessarium (lo único necesario): la salus animarum” que es “el bien supremo y se identifica con Dios mismo, como enseña San Gregorio Nacianceno”.
“Confíen en la asistencia indefectible del Espíritu Santo, que conduce invisible pero realmente a la Iglesia”.
“Recémosle para que los ayude y también ayude al Sucesor de Pedro a responder, con disponibilidad y humildad, al grito de ayuda de tantos de nuestros hermanos y hermanas que necesitan conocer la verdad sobre su matrimonio y sobre el camino de sus vidas”, concluyó.
Cortesía de https://www.aciprensa.com



lunes, 14 de noviembre de 2016

El Papa Francisco pide a las parroquias del mundo no caer en la tentación del desaliento

(RV).- La intención para la Evangelización del Papa para este mes de noviembre es: “para que en las parroquias, sacerdotes y laicos, colaboren juntos en el servicio a la comunidad sin caer en la tentación del desaliento”.


¿Por qué el Papa nos invita a rezar por esta intención de oración?

“Una intención de oración expresa siempre una situación concreta que preocupa el Santo Padre. Esta intención para la evangelización es un desafío para la misión de la Iglesia. Como sabe el Papa Francisco insiste mucho sobre la importancia del anuncio del Evangelio. La Evangelii Gaudium -La Alegría del Evangelio- es un programa para la misión, y por supuesto para la misión de todos los discípulos de Jesús. Todos estamos llamados, dice, a crecer como evangelizadores. Cada miembro del Pueblo de Dios, cualquier sea su función en la Iglesia, en virtud de su Bautismo y Confirmación, se ha convertido en discípulo misionero (n. 120)”.

“La comunidad parroquial es esencial para la misión, pues está cercana a la vida de la gente, pero, para que no sea únicamente una agrupación de cristianos que vienen el domingo para celebrar la Misa pero realmente una comunidad fraterna y solidaria se necesita una verdadera colaboración entre sacerdotes y laicos, los cuales son la inmensa mayoría del Pueblo de Dios”. “Cuando iba de parroquia en parroquia, para apoyar los equipos pastorales, me di cuenta que las parroquias donde estaba presente una comunidad fraterna y solidaria eran las mismas en las cuales había una verdadera colaboración en la misión entre sacerdotes y laicos. Lamentablemente a veces hay un excesivo clericalismo que mantiene los laicos al margen de las decisiones”.

“Esto crea tensiones y desaliento. Es terrible para la misión pues es un contra testimonio al Evangelio. Cuando nos dejamos conducir por el clericalismo nos convertimos en obstáculos a la acción del Espíritu del Señor. El Papa Francisco ha denunciado muchas veces esta deformación de la autoridad. Es pues un desafío, por eso el Papa nos invita a rezar y a movilizarnos por él. Es juntos, sacerdotes y laicos, que podemos transformar nuestra parroquias en comunidades fraternas y solidarias, que sean sal y luz en nuestro mundo”.

¿Qué sugiere a las comunidades parroquiales para no caer en el desaliento?

Rezar más, continuar la misión con perseverancia, pedir consejos y colaborar juntos.

(Mercedes De La Torre, RV).

Cortesía de http://es.radiovaticana.va/

Los tesoros de la Iglesia no son sus catedrales, sino los pobres


Un examen de conciencia en diez puntos que todo cristiano debería hacer al final del Jubileo

13 NOVIEMBRE, 2016

Los tesoros de la Iglesia no son su catedrales, sino los pobres, ha explicado el Papa Francisco este domingo al concluir el Jubileo de las personas socialmente excluidas, convocado al final del Año de la Misericordia.
La homilía de la celebración eucarística, en la Basílica vaticana, que acogía a seis mil personas pobres, ofreció la oportunidad a Francisco para abrir su corazón y pedir a los cristianos que hagan un examen de conciencia sobre la manera en que la Iglesia trata a los pobres.
Estas son las diez consignas que el Papa compartió con los presentes, muchos de ellos sin techo. Son la base para un examen de conciencia que debería hacer todo cristiano al final de este jubileo.

1. “¿Qué tiene valor en la vida, cuáles son las riquezas que no pasan? Está claro que son dos: el Señor y el prójimo. ¡Estas dos riquezas no pasan! Estos son los bienes más grandes que hay que amar”.
2. “La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creación, con frecuencia es descartada, porque se prefieren cosas que pasan. Y esto es inaceptable, pues el hombre es el bien más precioso a los ojos de Dios”.
3. “Hay que preocuparse cuando la conciencia se anestesia y ya no se hace caso del hermano que sufre a nuestro lado, de los problemas serios del mundo, que se convierten en estribillos ya escuchados en los guiones de los telediarios”.
4. Dirigiéndose a los pobres: “Con su presencia, ustedes nos ayudan a sintonizarnos en la longitud de onda de Dios, a mirar lo que Él mira: Él no se queda en las apariencias”.
5. “¡Cuánto daño nos hace fingir que no nos damos cuenta de que Lázaro es excluido y descartado! Esto significa dar la espalda a Dios. ¡Es dar la espalda a Dios!”.
6. “Cuando el interés se concentra en las cosas que hay que producir, y no en las personas que hay que amar, nos encontramos ante un síntoma de esclerosis espiritual”.
7. “Esta es la trágica contradicción de nuestro tiempo:  cuanto más aumentan el progreso y las posibilidades —algo que está bien— más aumenta el número de quienes no pueden acceder a ellos”.
8. “No podemos quedarnos tranquilos en casa, mientras Lázaro yace en la puerta: no puede haber paz en casa de quien está bien, cuando falta justicia en la casa de todos”.
9. Que el Señor libre a los hijos de la Iglesia “de los intereses y de los privilegios, del apego al poder y a la gloria, de la seducción del espíritu del mundo”.
10. “Nuestra tarea consiste en cuidar de la verdadera riqueza, que son los pobres”, “los verdaderos tesoros de la Iglesia”.

Cortesía de http://es.aleteia.org/

sábado, 12 de noviembre de 2016

¡EL DÍA DEL SEÑOR!


Comentario domingo XXXIII del tiempo ordinario ciclo "c". En Venezuela día del abrazo en familia

Ya se acerca el “fin del mundo”! ¡Estamos en el fin de los tiempos! Pero, ¿de qué mundo se trata y a que tiempos se refiere? De los “tiempos de maldad, de mentiras, injusticias e idolatrías; de corrupción e inseguridad”. Por lo tanto, nada tienen que “temer” los que confían en el Señor y son “perseguidos por causa de la Justicia” pues se acerca el “día de la gran Liberación”. Aleluya
Se acerca el “día del Señor” para regir la tierra (salmo 97). Será un día “terrible” para muchos y glorioso para otros. “Brillará el sol de justicia y de Salvación” para los oprimidos y explotados pues los poderosos y opresores corruptos será como “paja quemada en el horno” (Mal. 3).
“La angustia mata, la Esperanza vivifica”. No nos dejemos llevar por este “ambiente negativo”, llenémonos de esperanza y alegría pues se acerca el día de la Salvación. El Señor está cerca y al “mal” le queda poco. Estemos preparados y vivamos liberados de toda vanidad, lujuria, desenfreno, vicios y de toda clase de esclavitud (consumismo de chatarra, drogas, frivolidades y corrupciones). Vivamos de manera sobria y sencilla, buscando los bienes que son eternos; mantengámonos VIGILANTES. El lujo, la vanidad la soberbia y la altanería son “pajas” que serán destruidas y los sencillos y humildes serán enaltecidos. Se acerca el día en que se acabará toda maldad.
Nadie sabe el tiempo exacto que esto ocurrirá, solamente el PADRE; nosotros los Cristianos anhelamos su VENIDA GLORIOSA. Un cielo nuevo y una tierra nueva (Apoc. 21) donde brille la JUSTICIA Y LA PAZ VERDADERA. Mientras tanto, mantengámonos trabajando por su REINO y perseveremos UNIDOS hasta que EL vuelva. Amén
Pbro. Pablo Urquiaga.

Imagen de Cerezo Barredo




viernes, 11 de noviembre de 2016

El Papa pide perdón a los pobres por los cristianos que miran hacia otro lado


En la audiencia con las personas en situación precaria, Francisco pide que sueñen que un día el mundo puede cambiar

Cortesía de https://es.zenit.org
video de:  ROME REPORTS

jueves, 10 de noviembre de 2016

Papa Francisco: No a la religión del espectáculo, a las revelaciones, mensajes…

Homilía en Casa Santa Marta

10 NOVIEMBRE, 2016

Debemos vencer la tentación de una religión del espectáculo que busca siempre revelaciones nuevas, como fuegos artificiales: es lo que ha afirmado Papa Francisco en la Misa de la mañana celebrada en Santa Marta. El Reino de Dios, ha destacado Francisco, crece si custodiamos la esperanza en la vida de todos los días.

En el Evangelio del día Jesús responde a los fariseos que le preguntan con curiosidad “cuando vendrá el Reino de Dios”. “Ya ha venido, dice el Señor, ¡está en medio de vosotros!”. Es como una pequeña semilla que se siembra y crece sola, con el tiempo. Es Dios que la hace crecer, explica el Papa, pero sin llamar la atención.

El Reino de Dios no es una religión del espectáculo, que siempre busca cosas nuevas, revelaciones, mensajes… Dios habló en Jesucristo: esta es la última Palabra de Dios. Lo demás son como fuegos artificiales que te iluminan un momento y después ¿qué queda? Nada. No hay crecimiento, no hay luz, no hay nada: un instante”.

“Y muchas veces nos dejamos tentar por esta religión del espectáculo, buscar cosas extrañas a la revelación, a la mansedumbre del Reino de Dios que está en medio de nosotros y crece. Esto no es esperanza, es el deseo de tener algo en la mano.Nuestra salvación se da en la esperanza, la esperanza que tiene el hombre que siembra el grano o la mujer que prepara el pan, mezclando levadura y harina: la esperanza de que crezca. Sin embargo, esta luminosidad artificial se da en un momento y luego se va, como los fuegos artificiales: no sirven para iluminar una casa. Es un espectáculo”.

¿Qué debemos hacer, se pregunta el Papa, mientras esperamos que venga la plenitud del Reino de Dios? Debemos “custodiar”.
“Custodiar con paciencia. Paciencia en nuestros trabajos, en nuestros sufrimientos… Custodiar como custodia el hombre que ha plantado la semilla y guarda la planta, tratando de que no haya mala hierba cerca, para que crezca bien. Custodiar la esperanza. Y aquí os planteo una pregunta a vosotros, hoy: si el Reino de Dios esta entre nosotros, si todos tenemos esta semilla dentro, tenemos el Espíritu Santo allí ¿cómo lo custodio? ¿Cómo discierno y separo la planta buena de la cizaña?”

El Reino de Dios crece en nosotros ¿qué debemos hacer? Custodiar. Crecer en la esperanza, custodiar la esperanza. Porque en la esperanza estamos salvados. Este es el hilo: la esperanza es el hilo de la historia de la salvación. La esperanza de encontrarnos con el Señor definitivamente”.

“El Reino de Dios , afirma el Papa, se hace fuerte en la esperanza”.
“Preguntémonos a nosotros mismos, ¿tengo esperanza? O voy adelante como puedo y no sé discernir lo bueno de lo malo, el grano de la cizaña, la luz, la mansa luz del Espíritu Santo de la luminosidad momentánea de esta cosa artificial?”


“Preguntémonos sobre nuestra esperanza en esta semilla que crece en nosotros, pero que debemos con el reposo, el trabajo, el discernimiento, custodiar la esperanza de este Reino de Dios que crece, hasta el momento en el que venga el Señor y todo sea transformado. En un segundo ¡todo! Como dice Pablo a los cristianos de Tesalónica, en ese momento se quedaron todos con Él”.

Cortesía de http://es.aleteia.org/