viernes, 22 de marzo de 2019

Gustavo Gutiérrez pide que San Romero de América sea declarado Doctor de la Iglesia


El dominico resume la vida del prelado salvadoreño canonizado por Francisco el pasado octubre: "El amor hacia otra persona vale más que todas las teologías"

Precisa que el santo nunca sufriera una "conversión" a los pobres, sino que ya estaba en otro "proceso" de solidaridad antes de la publicación de su 'Teología de la Liberación' en 1971

Una propuesta "excelente", ya que "el amor hacia otra persona vale más que todas las teologías". De esta forma ha calificado el 'padre de la Teología de la Liberación', Gustavo Gutiérrez, la campaña para hacer San Óscar Romero Doctor de la Iglesia
Gutiérrez, cuyo libro de 1971 Teología de la Liberación: Perspectivas introdujo en el pensamiento de la Iglesia la "opción por los pobres", se dirigía así por internet a los participantes de los 'Romero Days', un evento patrocinado por la Universidad de Notre Dame, EEUU, en honor al arzobispo de San Salvador asesinado por militares del país centroamericano en 1980.
Según lo recogido por el CNS, el gran teólogo dominico explicó que aunque Romero, canonizado el pasado octubre por el Papa Francisco, escribía mucho y bien sobre la necesidad de solidaridad con los pobres, "no hay mucho que apoye" la tesis de que el prelado abrazara todo lo que implicaba la Teología de la Liberación.
"No podemos decirlo", recalcó Gutiérrez, ya que San Romero había emprendido un camino distinto, habiendo experimentado la pobreza en el Salvador oriental ya en 1970, cuando servía en la zona. Un camino que le condujo al prelado a hacer "avances" propios en términos de paliar este sufrimiento, precisó el teólogo.
"Mucho se ha hablado de la conversión de Romero y la gente tiene derecho a decir lo que piensa", apuntó Gutiérrez, añadiendo que solo quería decir que "no estoy de acuerdo" con que Romero sufriera una "conversión" a los pobres, y que lo describiría más bien como un "proceso" guiado por las injusticias que palpó. Luego, aunque San Romero siempre mantenía cierta "desconfianza" hacia determinados movimientos eclesiales latinoamericanos, afirmó Gutiérrez, tenía la mente siempre abierta, y tuvo la humildad de decir "Necesito aprender".
Gutiérrez explicó que esta mente siempre abierta del prelado la descubrió muchos años después de su primer encuentro, cuando el teólogo descubrió en el diario del santo la observación de que "el padre Gustavo era diferente a lo que la gente me había dicho". Pero no es que Gutiérrez tuviera dudas de que un día Romero llegaría a ser santo. Ver su canonización años después "fue un gran placer, pero, como muchos, sabía que vendría", apostilló Gutiérrez.

III DOMINGO DE CUARESMA CICLO C COLOR: MORADO


Lecturas:
Éxodo (3,1-8a.13-15)
Corintios (10,1-6.10-12)
Lucas (13,1-9)

Deja tu lugar de “confort”, Moisés; despójate de tu vida cómoda pues mi Pueblo está sufriendo por la esclavitud de los egipcios y yo he bajado para liberarlos. Te envío a ti en mi NOMBRE: YO SOY el que te envía; el Dios de Abraham; Isaac y Jacob. Los sacarás de allí y los conducirás a una “tierra que mana leche y miel”; en el camino muchos claudicarán y perecerán por sus propias rebeldías e incredulidades; otros superarán las “pruebas” y se mantendrán firmes en mi promesa. Ellos son los que heredaran la tierra. (1ra. Lectura)

Esta tercera semana de CUARESMA nos ofrece la oportunidad de CONVERTIRNOS y liberarnos de nuestras “sandalias”; es decir, de nuestras comodidades egoístas y mezquinas. La Campaña COMPARTIR nos invita a “salir de nosotros mismos” y pensar en las necesidades de los demás que nos rodean y “compartir en la escases” lo que tengamos; ya sea nuestros bienes materiales o espirituales, usando nuestro tiempo para ocuparnos de servir al prójimo en sus necesidades sacrificando algo de nuestro confort. 

El MANA que Dios les suministró a los israelitas en el desierto, ya que no podían ni sembrar ni cosechar; fue una PRUEBA que ellos tenían que superar; los que supieron compartir y respetar la porción de los demás, heredarán el REINO (LA TIERRA PROMETIDA); los que se negaron perecieron en su mezquindad y fueron borrados de la tierra de los vivos. No basta tener Fe; hay que vivirla y mostrarla con hechos, como lo hizo Moisés que a pesar de sus limitaciones, se marchó a cumplir con su Misión.

Ha llegado el tiempo propicio para descubrir nuestra propia “identidad” y “misión” en esta vida; ha llegado el tiempo de definirnos. Amen

Pbro. Pablo Urquiaga.
Imagen de Cerezo Barredo




domingo, 10 de febrero de 2019

Gustavo Gutiérrez: "El compromiso con el pobre no puede evitar la denuncia de las causas de la pobreza"


El Boston College acoge a los dos "inspiradores teóricos" de las reformas de Bergoglio


Gustavo Gutiérrez: "El compromiso con el pobre no puede evitar la denuncia de las causas de la pobreza"

Scannone: "Francisco quiere que los pobres sean “no sólo protagonistas, sino también artesanos y hacedores de historia”

José Manuel Vidal, 08 de febrero de 2017 a las 10:23
(José M. Vidal, Boston).- Juan Carlos Scannone (Buenos Aires, 1931) y Gustavo Gutiérrez (Lima, 1928) son los dos grandes patriarcas de los más de 50 teólogos reunidos en el I Encuentro Iberoamericano, que se está celebrando en el Boston College. El primero, es el líder de la Teología del Pueblo, la que dicen que sigue el Papa Francisco. El segundo, es el reconocido 'padre' de la Teología de la Liberación. Los dos son los inspiradores teóricos de las reformas de Bergoglio.
Por la mañana intervino al teólogo peruano, y había expectación por escucharlo. Por su pasado y por su presente. Porque sigue teniendo ideas geniales, expuestas de una forma directa y sencilla. Y con mucho sentido del humor, que le lleva a reírse incluso de sí mismo. "Me gustaría hablar de pie, pero ya sé que no hay mucha diferencia entre que lo haga de pié o sentado", comenzó diciendo, en alusión a su corta estatura física.
Su charla, titulada 'La interpretación del pobre en un mundo globalizado a los 50 años del Concilio', comenzó abordando el tema de la pobreza, que surge en los años 60, con la irrupción del pobre en la Teología y el interés de la reflexión teológica por abordar no sólo la pobreza, sino también sus causas.
A su juicio, con Pío X y Pío XII, "los pobres tenían que ser humildes, para recibir ayuda; y los ricos, generosos, para ayudar a los pobres". Sólo con Juan XXIII se comenzó a hablar "de las causas de la pobreza".
Gutiérrez sentó así las bases de su pensamiento: "La pobreza nunca es buena, nunca, porque siempre es muerte temprana e injusta" y "el compromiso con el pobre no puede evitar la denuncia de las causas de la pobreza". Porque, el "pobre es una 'no persona', un no considerado persona, un insignificante". O como dice Hanna Arendt, "el pobre es aquel que no tiene derecho a tener derechos". Por eso, la pobreza es un un "asunto teológico, que expresa la fractura de la creación".
El proceso teológico de la Teología de la Liberación se basó, según Gutiérrez, en dos grandes temas: la salvación universal y la relación naturaleza-sobrenaturaleza. Porque, "para hacer teología hay que estar en contacto con la realidad".
Y para explicarlo, Gutiérrez acudió a esta metáfora: "El mensaje cristiano es como carne congelada. Ahí está todo, pero no se puede comer. Hay que descongelarlo, es decir situarlo en la realidad actual". Como el Papa, "que se sitúa a este nivel básico, en la frescura del Evangelio".
Una teología asentada en la praxis. Y citó, para corroborarlo, a Simone Weil, "si quieres saber si una persona cree en Dios, no te fijes en lo que dice de Él, sino en lo que dice del mundo".
Y una teología profundamente espiritual. "La espiritualidad es fundamental en el proceso teológico, porque es un estilo de vida y una manera de ser", explicó. Por eso, la TL nunca va a morir, aunque los medios de comunicación "la mataron al año de nacer y la siguen matando a cada rato". De ahí que, cuando a Gutiérrez le preguntan por la muerte de la TL, siempre dice: "A mí no me invitaron a su funeral y creo que tenía derecho a estar en él".
En este proceso, fue el Vaticano II el que "abrió puertas, para seguir descongelando", al igual que hizo la Conferencia de Medellín.
La TL lleva aparejado, según Gutiérrez, el martirio. Unas veces, físico, como el de Enrique Pereira Neto. Y otras, también físico, pero alargado en el tiempo, "haciendo la vida imposible a los teólogos de la liberación". Por eso, "hubo mártires por Dios, por la Iglesia y por su pueblo".
Una teología, la de la liberación, que lleva a la praxis y a plantearse, desde la realidad, "cómo decirle al pobre que Dios le ama, cuando su vida misma es la negación del amor". Quizás, la única vía sea "ser solidarios con los pobres" y sobre todo, "ayudarles a ser sujetos de su destino".
Por eso a Gutiérrez no le gustan los que se proclaman 'la voz de los sin voz', porque "nuestra meta es que los que no tienen voz la tengan". De ahí el componente de "las pastoral de la amistad" que tiene que haber en la reflexión teológica. "No hay auténtico compromiso con los pobres, si no somos sus amigos". Y es que, como dijo en el turno de preguntas, "la teología no solo hay que estudiarla, sino y sobre todo, vivirla".

"Una teología atravesada por la misericordia"


A continuación, intervino el economista peruano Umberto Ortiz, que demostró con datos, cifras y estadísticas que "el 29,2% de la población de Latinoamérica (175 millones) está por debajo del umbral de la pobreza, a lo que hay que sumarle los 70 millones que viven en la indigencia".

Además, "Latinoamérica sigue siendo la región más desigual del mundo" y "los pobres son los más afectados por el cambio climático", explicó el profesor.
La teóloga colombiana, Olga Consuelo Vélez, sacudió al auditorio con su ponencia, titulada 'Las periferias geográficas y existenciales, desafíos para la Teología'. Tras denunciar "la persecución abierta a la teología de la liberación por algunos sectores de la institución eclesial", reconoció que, a eso se unió, en los últimos años, "el desánimo y el cansancio de algunos teólogos y teólogas".
Hasta que "vino un Papa del 'fin del mundo', cuyos gestos y palabras nos hicieron volver la mirada de nuevo hacia los pobres", porque Francisco "coloca la opción preferencial por los pobres como categoría teológica y no meramente cultural".
Se trata, según la teóloga de la Universidad Javeriana de Bogotá, de "desinstalarse, para salir a las periferias geográficas y existenciales", lo cual exige una "conversión pastoral". Y, para ello, los teólogos tienen que revisar el "'desde dónde' respondemos a las necesidades concretas que nos interpelan" y preguntarse: "¿Están los pobres del mundo en el centro de nuestra reflexión teológica?"
Para conseguirlo, Olga Consuelo Vélez apuesta por "una teología atravesada por la misericordia" y "una teología con sabor de actualidad". Para concluir con esta afirmación: "Tal vez lo más importante de esta reflexión es preguntarnos si en este movimiento eclesial que estamos viviendo hoy con Francisco nos sentimos comprometidos y dispuestos a cambiar".
En ese sentido, destacó que, por ejemplo, "la teología de género es todavía un anexo en muchos centros universitarios, que siguen marcados por una cultura patriarcal y clerical".
Por su parte, el teólogo jesuita también colombiano, Guillermo Sarasa abordó el tema de 'Hablar de Dios en tiempos de globalización', asegurando que la globalización ofrece oportunidades pero también riesgos, al tiempo que abogada por el anuncio explícito de Cristo en los centros universitarios católicos.
 Los pobres, protagonistas y poetas

El primer ponente en intervenir por la tarde fue el jesuita Juan Carlos Scannone, uno de los 'gurús' de la Teología del Pueblo, que definió "como una corriente de la Teología de la Liberación", y que centró su intervención en 'La colaboración teológica con la pastoral del Papa Francisco'.

A su juicio, es evidente que el Papa no quiere una "teología de despacho", sino una teología basada en la misericordia, en la opción por los pobres y en el discernimiento. Desde la misericordia, "Francisco da importantes pasos adelante con respecto a sus dos predecesores, continuando la línea de la Iglesia y la teología latinoamericanas de Medellín a Aparecida".
Según Scannone, que fue profesor de Bergoglio en Argentina, Francisco quiere "una Iglesia pobre, de los pobres y para los pobres". Es decir que, como dice Pedro Trigo, "Los pobres no se sientan sólo en la Iglesia 'como en su casa', sino que estén en el 'corazón de la Iglesia'".
Por eso Francisco quiere que los pobres sean "no sólo protagonistas, sino también 'poetas sociales', artesanos y hacedores de historia". Especialmente, a través de los movimientos populares, a los que el papa "reconoce una imprescindible función social".
En cuanto al discernimiento según el Papa, debe pasar por el "discernimiento de los signos de los tiempos". Con cuatro principios básicos: La realidad siempre prevalece sobre la idea; vale más iniciar procesos que ocupar espacios de poder; la unidad es superior al conflicto, y el todo es superior a las partes y a su mera suma.
Es "el modelo del poliedro o de la orquesta". Y Scannone concluye: "Hoy la teología está llamada a acompañar -con el Papa Francisco- a los pueblos, a los pobres de los pueblos y a sus movimientos populares, en el discernimiento eficaz de su pasión y acción históricas Así, estaría practicando la opción evangélica por una Iglesia pobre, con, de y para los pobres, con temple de misericordia, en cuanto la teología es y debe ser 'intellectus amoris et misericordiae'".
En las comunicaciones de la tarde, intervinieron la teóloga argentina Emilce Cuda, el chileno Carlos Schikendantz y el venezolano Rafael Luciani. La profesora Cuda abordó e tema de la 'teología política en América Latina hoy' y señaló que "hay modalidades políticas que son sacralizadas, ante las que la función del teólogo consiste en destronar a los falsos dioses".
El padre Schikendantz explicó 'La reforma de la Iglesia en el actual pontificado a la luz del Vaticano II', que, a su juicio, pasa por "la recuperación del Concilio" y por la puesta en marcha de "una agenda compleja y articulada".
En este sentido, el teólogo chileno aseguró que "la reforma clave de la reforma de la Iglesia es la reforma del papado, teniendo en cuenta que sólo el papa puede reformarse a sí mismo". Y es que hay que tener en cuenta que "la reforma de la Iglesia pasa por la disminución del papado para que crezcan las otras instituciones eclesiales". Una reforma que, a su juicio, se encuentra con una oportunidad de oro y un momento favorable, porque "coinciden las reformas desde abajo y desde arriba".
Por último, intervino Rafael Luciani, para hablar de la 'Geopolítica pastoral', que consiste en "la parresía apostólica al servicio de los pueblos pobres y sus culturas", porque la Iglesia "quiere ser mediadora y facilitadora de procesos de paz en medio de los dramas que otros descartan".
Tras hacer un recorrido por "las fracturas locales con repercusiones globales" que muestran que "lo que está mal no es un simple modelo de gestión, sino el sistema u ordenamiento mundial actual". Entre otras cosas, "porque es un modelo que, aún cuando ha logrado producir mayor riqueza a nivel global, lo ha hecho generando los niveles más alto de inequidad económica y exclusión social en la historia de la Humanidad. Y es que pobre no es solo el que no tiene, sino el que no tiene cómo tener".
Precisamente por eso, el modelo geopolítico de Francisco busca apoyarse en la "interculturalidad, como camino para la habilitación humana como sujetos". O dicho de otra forma, "la visión de Francisco entraña un cambio en el modo como interactuamos y nos posicionamos socioculturalmente. Es un modelo alternativo que se basa en la praxis del encuentro, de la cooperación y de la interdependencia". Porque "la fraternidad global es el camino para llegar a ser sujetos en esta época mundializada, a fin de que todos gocemos de la posibilidad de tener posibilidades".

cortesía de https://www.periodistadigital.com

viernes, 2 de noviembre de 2018

¡AMA a TU PRÓJIMO más que a TI MISMO!


Comentario domingo 31° Tiempo ordinario, ciclo "B"

Si; así como suena. Eso parece un “disparate” pero así es como Dios quiere que nos “amamos los unos a los otros”. Si tú dices que amas a Dios, tienes que demostrarlo amando también a tu prójimo (1 Jn. 4,21). No se trata de “amarlo solo como a ti mismo”, como lo manda el libro del Deuteronomio (A. Test.), sino que lo tienes que amar “mas que a ti mismo”.

¿Por qué Jesús nos exige eso a los que queremos seguirle y que nos parece un poco “exagerado?

1) Hay veces que nosotros no nos sabemos “amar a sí mismo”. En algunos casos hay que decir: Mira, si me vas a amar como tú te amas, es mejor que no me ames; prefiero quedarme sin tu “supuesto amor”. Y es que hay gente que en vez de amarse lo que hace es “dañarse a sí mismo”. Es necesario pues aprender a AMAR para después pretender amar a los demás como a sí mismo.

2) Jesús nos pide que amemos a los demás “como EL nos ama” y así nuestro amor será eficaz. De aquí nace la novedad del mandamiento del Señor: “Amaos los unos a los otros como yo los he amado”; “no hay amor más grande que aquel que da la VIDA por los demás”. Y es que Jesús nos amó “mas que a El mismo” cuando por nuestra Salvación murió en una cruz para liberarnos del “egoísmo, la mezquindad, la injusticia y la desigualdad; es decir, del “pecado”. Ese Amor. 

Pbro. Pablo Urquiaga.
Imagen de Cerezo Barredo

 





lunes, 29 de octubre de 2018

EL CIEGO BARTIMEO


Comentario domingo 30° Tiempo ordinario, ciclo "B"

¿Quién era Bartimeo? Un mendigo pobre, ciego y marginado; tirado al borde del camino a la salida de Jericó. Lo único que tenía sano era su “voz”, que al parecer era bien fuerte. Al enterarse de que Jesús pasaba, comenzó a gritar; era su gran oportunidad y no la iba a perder. Su gran FE le decía que si Jesús lo alcanzaba a oír, lo podría liberar de su mal.

La gente, en vez de ayudar al ciego, lo mandó a callar. Muchas veces a nosotros nos pasa lo mismo y en vez de acercar a los necesitados a Jesús, lo que hacemos es alejarlos. A pesar de eso Bartimeo no cayó sino que seguía gritando más fuerte: ¡Hijo de David” ten compasión de mí”! Pudo con su gran Fe vencer los obstáculos que se presentaban y logró su objetivo. Muchos marginados se quedan “al borde del camino” y a veces no gritan porque les da “pena” y sabemos que la pena es “miedo tragado” y este miedo se convierte en la peor “ceguera”, el mayor obstáculo. Se cumple el popular refrán: “niño que no llora, no mama”.


Jesús lo oyó y se detuvo (Jesús siempre escucha al que le clama) y fue a su encuentro diciéndole: ¿Qué quieres que haga por ti? Bartimeo fue SABIO, no le pidió “limosnas” sino que lo librara de aquello que lo había convertido en limosnero; es decir en mendigo. Jesús no le dio limosnas sino que lo liberó de aquello que no le permitía realizarse como hijo de Dios que era. ¿Cuántos ciegos andan por nuestros caminos pidiendo limosnas; no solo ciegos físicos sino espirituales, y siguen ciegos y mendigo por el resto de sus vidas. Jesús nos da una gran lección, la CARIDAD, más que limosna, es promoción humana. Liberemos a nuestros ciegos de su ceguera para que salgan de su mendicidad y como Bartimeo se conviertan en seguidores de Cristo. Amén
Pbro. Pablo Urquiaga.


Imagen de Cerezo Barredo

miércoles, 17 de octubre de 2018

EL REINO DE LOS SERVIDORES


Comentario domingo XXIX del Tiempo Ordinario Ciclo B


“Los últimos serán los primeros”, dice el Señor Jesús; por lo tanto, los SERVIDORES de los demás serán los que ocupen los primeros puestos en el Reino del Padre. Reinar es SERVIR Y DAR LA VIDA EN RESCATE POR TODOS, como lo hizo JESÚS DE NAZARETH.

Hay que “beber su cáliz”, es decir, aceptar y asumir el sufrimiento por la causa del Reino y “bautizarse con su mismo Bautizo”; es decir, dar la vida por la Salvación y el bienestar del Pueblo como lo hizo “SAN ROMERO DE AMÉRICA” que al ser asesinado su sangre se unió a la de Cristo en el altar de la Eucaristía que se convirtió en su CRUZ REDENTORA AL PERDONAR aquellos que lo iban a matar, como a su MAESTRO JESÚS.

Para reinar en el Reino de Jesús hay que renunciar a “privilegios y prebendas”, a dignidades y puestos de honor, a “eminencias y excelencias”; bajarse de sus tronos y ocupar el lugar de “siervos y esclavos de los demás” a los cuales están llamados a servir. 

La ambición produce divisiones y enfrentamientos en el grupo de los doce y en la iglesia actual. El remedio contra la ambición es la humildad, la solidaridad y el servicio a los demás que produce la UNIDAD. El reino de Dios se da en una comunidad de servidores, de iguales; donde cada cual sirve según capacidad y recibe según su necesidad; no de aprovechadores y mandones.

En el mundo de hoy existe la “lucha por el PODER” para oprimir; esto divide a las personas, familias y Naciones y en muchas ocasiones produce violencia, injusticia y guerras de todo tipo. DIOS de la PAZ; PADRE DE TODOS LOS SERES HUMANOS, imprégnanos con el ESPÍRITU DE SERVICIO para poder ser TESTIGOS DE TU REINO en este mundo. Amén.


Pbro. Pablo Urquiaga.

Imagen de Cerezo Barredo 




El Papa del diálogo y el obispo de los pobres, los santos preferidos de Francisco


FRANCISCO, ROMERO Y PABLO VI, TRES PERSONAJES EN LA MISMA ÓRBITA: LA DEL CONCILIO

"Si me matan, resucitaré en el pueblo". Y los pobres del mundo ya tienen patrón

(José Manuel Vidal, enviado especial al Vaticano).- Domingo de gloria para el Papa Francisco, tras meses de viernes de pasiónen el ara de la crisis de la pederastia y de la rebelión abierta de los rigoristas, con el ex Nuncio Viganó a la cabeza. Hoy, Francisco sonríe satisfecho, tras haber subido a los altares a varios santos. Siete de una tacada. Especialmente a dos: Pablo VI, su Papa preferido, y monseñor Romero, su mártir del alma, patrón de la Patria grande.
Francisco, Romero y Pablo VI, tres personajes en la misma órbita: la del Concilio. Romero y Pablo VI lo hicieron, sobre todo el primero que tuvo que pelearse con los cuervos de la Curia, que querían abortar el sueño del anciano visionario Juan XXIII, al que llamaban loco y hasta chocho.
Francisco, por su parte, lo aplicó con entusiasmo y hasta con pasión. Primero en su congregación, los jesuitas. Y, después como obispo y arzobispo de Baires. Mamó el Concilio y lo hizo carne de su carne y entrañas de su espiritualidad ignaciana. Dos padres y un hijo del magno evento que sacó a la Iglesia católica de la oscuridad de la premodernidad y la situó en la órbita de la modernidad. Sin el Vaticano II, el catolicismo sería como el Islam, una religión de espaldas al mundo moderno.
Francisco quiere y admira a Pablo VI desde siempre. Pero quizás ahora, desde que es Papa, todavía más. Coincide con él en varias claves que recorren sus respectivos pontificados. Por ejemplo, la del diálogo, la de la lucha por la paz y la de una Iglesia moderna, abierta al mundo y "experta en humanidad".
A diferencia de Romero, Montini no fue mártir, aunque atentaron contra él y estuvieron a punto de matarlo en Filipinas. Pero fue mártir simbólico. Tuvo que aguantar todo tipo de puñaladas traperas, sobre todo de los suyos. Primero, para poder llevar a buen puerto la nave conciliar. Después, para aplicar el Concilio en todo el mundo y darle la vuelta a la Iglesia como un calcetín.
En la aplicación conciliar, algunos se pasaron y hasta daban de comulgar con rosquillas. La mayoría, sin embargo, quería seguir fiel a Trento, le daba miedo darle la vuelta al altar y mirar a los ojos a la gente, hablarle en su lengua y, sobre todo, dejar de considerar a los laicos clase de tropa y convertirlos en corresponsables.
Pablo VI sufría por ambos lados y comenzó a dudar y a ralentizar las potencialidades conciliares. Por eso, se reservó el tema del celibato, que ya entonces se pedía que fuese opcional, y publicó la Humanae Vitae, la encíclica anti píldora, a pesar de la opinión contraria de la mayoría de los expertos que él mismo consultó. Dudó tanto que le llamaban Hamlet. Y sufrió tanto que llegó a proclamar que "el humo de Satanás" había entrado en la Iglesia.
Sus dudas las aprovecharon Juan Pablo II y los perdedores del Concilio, para inaugurar una etapa de involución en la Iglesia, que duró 35 años, atravesó el pontificado de Benedicto XVI y sólo se desactivó con la llegada de Francisco.
Romero, en su juventud imbuido de la espiritualidad del Opus Dei, fue uno de los eclesiásticos a los que le costó cambiar de chip y asumir a fondo los mandatos conciliares. Era, entonces, un conservador que entró en la senda conciliar por su pasión de pastor y por la realidad del sufrimiento, de la persecución y de la muerte de su gente y de sus curas. Sobre todo, por el martirio del jesuita Rutilio Grande, asesinado por defender a los más pobres, pisoteados en su dignidad personal por los mismos escuadrones de la muerte que después también segarían a balazos la vida de monseñor.
La sangre de los mártires le convirtió en el profeta que toma partido por los desvalidos y desafía a la muerte y a los poderosos que oprimían a su pueblo. Dejó de mirar para otro lado y se transformó en su abogado defensor, con sus valientes homilías dominicales, maná para la gente y dedo acusador para los dirigentes políticos. Que no se lo perdonaron. Y acabó como todos los auténticos profetas: en un charco de sangre, mientras decía misa.
Y para colmo, Romero fue mártir dos veces, como reconoció el propio Papa Francisco. Primero, físicamente, a manos del poder civil derechista de su país. Después (y quizás lo más difícil de asumir para él), en el seno de su propia Iglesia, que lo tachó de hereje y comunista, y lo relegó al ostracismo. En una de sus visitas al Vaticano, el Papa Wojtyla le abroncó tanto que el obispo salvadoreño salió de la audiencia llorando a lágrima viva.
"Hubo un tiempo en que nadie, empezando por la jerarquía, se acordaba de él". Lo recuerda su hermano Gaspar Romero, que está en Roma disfrutando de su canonización. Más aún, su memoria y su vida estaban proscritas en la Iglesia.
Lo rescató el pueblo. El santo pueblo De Dios, como dice Bergoglio, reivindicó su figura, asumió su causa y lo convirtió en su estandarte. San Romero de America fue santo para el pueblo, mientras seguía siendo demonio para el Vaticano.
Un pecado de lesa divinidad, un atentado contra el Evangelio que solo se reparó con Francisco, que le hace justicia al pueblo y a la historia de la santidad y a la propia profecía de Romero: "Si me matan, resucitaré en el pueblo". Y resucitó San Romero de America en la Plaza de San Pedro ante decenas de miles de fervientes partidarios. Y los pobres del mundo ya tienen patrón.
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